La locura y la risa,...la inconciencia y la alegría,...la ignorancia y la valentía,....Me pone nervioso saber que esos sentimientos coexisten de una manera sospechosamente armoniosa. Que todo tiene que ver con todo.
Todos estos paralelos pueden coexistir espalda con espalda, formando parte de lo mismo. Como las miserables e intransigentes caras de una moneda de 5 centavos.
Parece raro pero esas emociones/sentimientos son tan naturales y espontaneamente compatibles entre si mismas como las tontas rimas que surgieron en el primer renglón.
Es... es una mierda porque si uno experimenta todo eso y le intenta dar un sentido, termina loco!!!!...posta...loco y mal de la cabeza.
Chau...nos vemos!
sábado, 29 de enero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
Víctimas del costumbrismo hormonal
Probablemente lo primero que uno tiende a pensar cuando se entera que esta nota la escribí a las 3 de la mañana de un sábado es que obviamente me hace falta coger a lo pavote, pero amen de que eso puede ser tremendamente cierto, hay cosas que me desvelan y me generan inquietudes espirituales.
Creo que todo el mundo sabe a que me refiero…, esas inquietudes que te hacen girar infinitas vueltas en la cama, al punto de quedar hecho un símil niño envuelto.
OH SI! son esas preocupaciones que te hacen caminar sin mirar por la calle totalmente abstraído del contexto, como por ejemplo no se, dudas existenciales, o... no se, enterarte que tus padres no son tus padres o como que te digan que en realidad no sos humano sino un robot...cosas así...y entre muchas de esas preocupaciones, una se alza entre ese cúmulo de boludes que azota mi mente y me perturba, me persigue sutilmente inmiscuida en pequeños comentarios, en sutiles actitudes del sexo opuesto, en pequeños eventos aparentemente inconexos con la situación que me incomoda profundamente y de la cual voy a pasar a hablar a continuación.
Me perturba, oculta como el germen de la idea que va madurando en lo más profundo de nuestras mentes, ese pequeño comentario cual siseo viperino que llega como un constante y lejano eco, hasta que algún evento desencadenante y el tiempo hacen el resto....y PAAAM!!!...una noche te encontrás pensando que en realidad estamos jodidamente programados y que esa programación parecería justificada por el instinto natural, en este caso en particular de buscar minitas.
Enmarquemos el cuadro situacional. Prácticamente el 80% de los hombres que deciden salir con sus amigos a bolichear no lo hace para disfrutar de la música del boliche, ni para ir a pasarla bomba charlando entre ellos en un lugar rodeado de pendejas súper sexys, arregladitas y lindas, y que "a priori" están predispuesta para interactuar con un fin recreativo, tendiendo al acercamiento sexual de ambos géneros (digo "a priori" porque en principio esa tendría que ser la tendencia, pero en realidad después vemos que siempre esta la conchuca que dice que vino para pasarla bien con su amiga o que no puede bailar porque tiene una pierna ortopédica o que es refugiada de guerra por los conflictos en la franja de gaza...o simplemente que gusta de la componía de personas de su mismo sexo..., miles de excusas, por eso el "a priori"), pero en realidad no es así, para nada, cuando uno sale con sus amigos y va por ejemplo a bailar, es para conocer mujeres, y en esa búsqueda de interacción el 90% de las veces el fin es a corto o a largo plazo sexual.
Okey, sigamos con el encuadre situacional, el grupo de pibes sale a conocer mujeres y en esa eterna búsqueda, selecciona el mejor lugar, que para el caso el mejor lugar “tendría” que ser el mejor escenario para la interacción exitosa, PERO NOOOOOOOOO!!!, y acá es cuando me pongo loco, las cosas se ponen raras y yo no puedo dormir tranquilamente.
Si el hombre tiene que encontrar el lugar que sea mas beneficioso para lograr su objetivo, que no es otro que hacerse con el afecto físico de una señorita (digo “afecto físico”, porque la gran mayoría de las veces y en los escenarios que ofrece la comunidad en la que nos movemos, tienden a ser tremendamente superficiales, con lo cual lo primero que uno quiere hacer cuando ve a una flaca que esta buenísima es sin lugar a duda darle masita o como bien diría la cicciolina después de hacer la película porno con el caballo “darle como rengo a la muleta”, para luego con menos testosterona lactea en el cerebro poder pasar a conocerla y llegar a amarla o no, según corresponda), si es tan lógico, si esto parece tan razonable, y le damos un guiño de aceptación al increíble tratado de Sun Tsu (el arte de la guerra) y tenemos en cuenta el terreno, la estrategia, la actitud, etc, entonces por que el hombre, esta tierna y básica criatura, cae victima de esta programación siniestra que es CONCURRIR A BOLICHES?.
Cuando el hombre quiere salir a parrandear con sus amigos para conquistar alguna señorita automáticamente va o a un boliche o a un pub (el pub creo que nunca es el plato fuerte de este tipo de salidas, por eso me inclino mas por el bolichin).
Claro, es lo normal, ahí van las mujeres y por ende van los hombres, pero es realmente este el escenario correcto para que un hombre con una parla hermosa pueda lograr su objetivo?, definitivamente NO.
Y después de días y días de fracasos reiterados me di cuenta de que solo por ser victima de esta fucking costumbre/programación uno puede ir a chamuyar a un boliche pensando inocentemente que puede tener algún tipo de éxito. Porque ese lugar es “anti-eso”, es “anti-éxito”. Analicemos juntos:
Ante todo analicemos el terreno, para que una buena interacción verbal entre dos personas sea exitosa primero que nada se tienen que poder escuchar al otro. Si bien podemos jugar a los “hipoacusicos” un rato y hablarnos medio con señas, la verdad es que si no nos escuchamos se va todo al caño y hete aquí que en el fucking boliche la música está a reventar, entonces mientras mas alta la música mas tenes que gritar con el riesgo que eso conlleva de escupirle toda la hermosa cara a la minita que tenemos enfrente o tener que repetir 200 veces lo que dijimos o limitar nuestro vocabulario a palabras simples con lo cual si tu ventaja es el dialogo ahí cagaste fuego, y terminas cayendo en monosílabos aburridísimos como “si”, “no”, o palabras concretas y reveladoras como “hombre”, “heterosexual”, “troskista”, “estrella porno”, ooo… terminas yendo al grano de una porque ya le trataste de decir de 200 maneras sutiles cosas hermosas que por la complejidad, extensión de la frase y el molestísimo ruido terminas resumiendo en la vieja y querida “da’pa’coger”.
Otro factor a tener en cuenta para la interacción es “visualizar” a la victima y de igual manera que te visualicen a vos (acá muchos feos pensaran que es una ventaja chamuyar desde la penumbra para que no te vean bien la cara, pero nooooooooo!!! error, esto es una fija, si sos feo con luz, con esa oscuridad trémula que hay en los boliches sos mil veces mas feo). Si no podes ver bien a la gente ya es una desventaja, esas cosas son las que te hacen querer agarrarte la japi con la puerta de la catedral (esas bien antiguas y pesadas) cuando al otro día vez a la minita que te apretaste y es uno de los fantasmitas que persiguen a pacman. Entonces uno empieza a analizar estas cosas y dice, “loco si la gente viene acá para ver a otra gente porque esta todo oscuro?...no se entiende.
Sigamos con otro factor, “la temperatura”. Sea la estación del año que sea en el boliche siempre te re cagas de calor, podes estar en medio de un bunker de la segunda guerra mundial en el medio de la estepa sovietica que si es un boliche te vas a re cagar de calor. Y eso es bueno para chamuyar? NOOOOOOOOOOOOO! Para nada, es una mierda, nos chivamos todos enseguida, el pelo se te pone como si hubieses corrido una maratón de 10 kilómetros perseguido por los toros de San Fermín, ni hablar si mojas las axilas, ahí ya anda haciéndote la operación de cambio de sexo porque no la pones nunca mas. Definitivamente te ves peor siempre y por ende eso hace que la mina con la que intentaste hablar se quiera ir al “toilette” a vomitar porque le esta hablando un grembling todo baboso y húmedo y transpirado.
Ya se van dando cuenta de que el boliche para chamuyar es un bajón?, pero hay mas.
Si seguimos analizando el terreno, o el escenario si se quiere, “el ambiente” es totalmente nocivo, no me voy a meter en temas de salud, pero si totalmente nocivo para nuestro chamuyo, a que me refiero?. Primero, el humo del cigarrillo.
Okey, te gusta fumar?, sos adicto al tabaco?, okey, sábelo que a las 5 de la matina y con el humo que se condensa en el ambiente cerrado, fumes o no fumes tu voz ya no es tu voz, es la del COCO BASIIIIILEEEEEE!, es la voz del coco mientras le gritaba a Palermo que se meta bien de punta en el área chica. Empezamos a ponernos afónicos, si le sumamos que el humo te jode a la voz y la música hace que tengas que gritar para hablar, sabelo que pareces un loco de mierda hablando, pareces un forro gritando a 40 cm de la pobre flaca que a esa altura esta transformando el papelito de la consumación en una suerte de gillette salvadora para cortarse las venas y dejar de sufrir.
Y ahora si, la mas traicionera, jodida, puta y hermosa de todas las debilidades a la que nos expone este tipo de lugares, “el alcohol”.
Uno dice que tiene que entonarse un poco para desinhibirse, tiene que empinar el codo para ponerse mas avispado y picaron, pero que pasa?, esto es como un auto sin frenos, levantaste velocidad y lo único que te frena es el paredón de ladrillos de la chacarita.
No hay retorno, siempre existe el riesgo de pasarte y de ser “Èl” insoportable del lugar, porque el borrachito cargoso es un bajón, y si vas a un boliche te expones a eso, porque ir y no tomar es mas raro que encontrar un peluquero de palermo hollywood que no lo hagan cagar pa’ dentro.
Entonces me vienen estas cosas a la mente y yo no puedo dormir, porque al igual que tantos otros hombres nos volvemos victimas de estas costumbres sustentadas por nuestras propias necesidades, y vas como un pelotudo a un boliche a darte cuenta que tu chamuyo no prospera y no porque no tengas un buen chamuyo, sino porque estamos todos amontonados, apretados, a oscuras, escabiados, medio pelotudos por el ruido, las lucecitas locas que te marean, la música que mínimo te marca un 7.0 en la escala de richter y esos factores solo son buenos si estamos hablando de una orgía en la que ya tengas fija…como quien diría “la ponencia” (al leer esta palabra imagínense a alguien haciendo un leve movimiento de pelvis hacia delante y hacia atrás y las manitos como quien estuviera sosteniendo algo invisible a la altura de la pelvis) y no es ese el caso.
Pero seguís yendo, porque sos pelotudo y porque esa programación es tan fuerte que vas donde te dicen, porque si en la ciudad hubiese un solo boliche, sea de la música que fuese, vas a terminar ahí, y si las minusas van a bailar un remix de los mejores temas de los sultanes al medio de la isla Maciel, vas a ir porque vamos tras las minas a donde sea. Estamos programados siniestramente.
Cuantos de nosotros que decían…”eeee aguante el metal, aguante el punk rock” terminamos bailando en algún boliche careta al ritmo de algún hit de moda? Y eso es porque nos gusta esa música de mierda? NOOOOOO es solo porque tamos mas hot que burro en primavera y terminas haciendo cualquiera porque sabes que es eso o irte a escuchar a pablo milanes a uno de esos boliches de zurdos donde definitivamente no se coge.
Creo que nadie se salva de esa, porque el instinto garcheril del hombre y la programación social que tenemos incorporada nos vuelve el único tipo de animal que tropieza muchas veces con la misma piedra y porque por alguna extraña razón de la vida las mujeres pueden ir a un boliche a divertirse entre ellas, bailar y hablar de vaya a saber uno que pelotudez y nosotros definitivamente no.
Creo que todo el mundo sabe a que me refiero…, esas inquietudes que te hacen girar infinitas vueltas en la cama, al punto de quedar hecho un símil niño envuelto.
OH SI! son esas preocupaciones que te hacen caminar sin mirar por la calle totalmente abstraído del contexto, como por ejemplo no se, dudas existenciales, o... no se, enterarte que tus padres no son tus padres o como que te digan que en realidad no sos humano sino un robot...cosas así...y entre muchas de esas preocupaciones, una se alza entre ese cúmulo de boludes que azota mi mente y me perturba, me persigue sutilmente inmiscuida en pequeños comentarios, en sutiles actitudes del sexo opuesto, en pequeños eventos aparentemente inconexos con la situación que me incomoda profundamente y de la cual voy a pasar a hablar a continuación.
Me perturba, oculta como el germen de la idea que va madurando en lo más profundo de nuestras mentes, ese pequeño comentario cual siseo viperino que llega como un constante y lejano eco, hasta que algún evento desencadenante y el tiempo hacen el resto....y PAAAM!!!...una noche te encontrás pensando que en realidad estamos jodidamente programados y que esa programación parecería justificada por el instinto natural, en este caso en particular de buscar minitas.
Enmarquemos el cuadro situacional. Prácticamente el 80% de los hombres que deciden salir con sus amigos a bolichear no lo hace para disfrutar de la música del boliche, ni para ir a pasarla bomba charlando entre ellos en un lugar rodeado de pendejas súper sexys, arregladitas y lindas, y que "a priori" están predispuesta para interactuar con un fin recreativo, tendiendo al acercamiento sexual de ambos géneros (digo "a priori" porque en principio esa tendría que ser la tendencia, pero en realidad después vemos que siempre esta la conchuca que dice que vino para pasarla bien con su amiga o que no puede bailar porque tiene una pierna ortopédica o que es refugiada de guerra por los conflictos en la franja de gaza...o simplemente que gusta de la componía de personas de su mismo sexo..., miles de excusas, por eso el "a priori"), pero en realidad no es así, para nada, cuando uno sale con sus amigos y va por ejemplo a bailar, es para conocer mujeres, y en esa búsqueda de interacción el 90% de las veces el fin es a corto o a largo plazo sexual.
Okey, sigamos con el encuadre situacional, el grupo de pibes sale a conocer mujeres y en esa eterna búsqueda, selecciona el mejor lugar, que para el caso el mejor lugar “tendría” que ser el mejor escenario para la interacción exitosa, PERO NOOOOOOOOO!!!, y acá es cuando me pongo loco, las cosas se ponen raras y yo no puedo dormir tranquilamente.
Si el hombre tiene que encontrar el lugar que sea mas beneficioso para lograr su objetivo, que no es otro que hacerse con el afecto físico de una señorita (digo “afecto físico”, porque la gran mayoría de las veces y en los escenarios que ofrece la comunidad en la que nos movemos, tienden a ser tremendamente superficiales, con lo cual lo primero que uno quiere hacer cuando ve a una flaca que esta buenísima es sin lugar a duda darle masita o como bien diría la cicciolina después de hacer la película porno con el caballo “darle como rengo a la muleta”, para luego con menos testosterona lactea en el cerebro poder pasar a conocerla y llegar a amarla o no, según corresponda), si es tan lógico, si esto parece tan razonable, y le damos un guiño de aceptación al increíble tratado de Sun Tsu (el arte de la guerra) y tenemos en cuenta el terreno, la estrategia, la actitud, etc, entonces por que el hombre, esta tierna y básica criatura, cae victima de esta programación siniestra que es CONCURRIR A BOLICHES?.
Cuando el hombre quiere salir a parrandear con sus amigos para conquistar alguna señorita automáticamente va o a un boliche o a un pub (el pub creo que nunca es el plato fuerte de este tipo de salidas, por eso me inclino mas por el bolichin).
Claro, es lo normal, ahí van las mujeres y por ende van los hombres, pero es realmente este el escenario correcto para que un hombre con una parla hermosa pueda lograr su objetivo?, definitivamente NO.
Y después de días y días de fracasos reiterados me di cuenta de que solo por ser victima de esta fucking costumbre/programación uno puede ir a chamuyar a un boliche pensando inocentemente que puede tener algún tipo de éxito. Porque ese lugar es “anti-eso”, es “anti-éxito”. Analicemos juntos:
Ante todo analicemos el terreno, para que una buena interacción verbal entre dos personas sea exitosa primero que nada se tienen que poder escuchar al otro. Si bien podemos jugar a los “hipoacusicos” un rato y hablarnos medio con señas, la verdad es que si no nos escuchamos se va todo al caño y hete aquí que en el fucking boliche la música está a reventar, entonces mientras mas alta la música mas tenes que gritar con el riesgo que eso conlleva de escupirle toda la hermosa cara a la minita que tenemos enfrente o tener que repetir 200 veces lo que dijimos o limitar nuestro vocabulario a palabras simples con lo cual si tu ventaja es el dialogo ahí cagaste fuego, y terminas cayendo en monosílabos aburridísimos como “si”, “no”, o palabras concretas y reveladoras como “hombre”, “heterosexual”, “troskista”, “estrella porno”, ooo… terminas yendo al grano de una porque ya le trataste de decir de 200 maneras sutiles cosas hermosas que por la complejidad, extensión de la frase y el molestísimo ruido terminas resumiendo en la vieja y querida “da’pa’coger”.
Otro factor a tener en cuenta para la interacción es “visualizar” a la victima y de igual manera que te visualicen a vos (acá muchos feos pensaran que es una ventaja chamuyar desde la penumbra para que no te vean bien la cara, pero nooooooooo!!! error, esto es una fija, si sos feo con luz, con esa oscuridad trémula que hay en los boliches sos mil veces mas feo). Si no podes ver bien a la gente ya es una desventaja, esas cosas son las que te hacen querer agarrarte la japi con la puerta de la catedral (esas bien antiguas y pesadas) cuando al otro día vez a la minita que te apretaste y es uno de los fantasmitas que persiguen a pacman. Entonces uno empieza a analizar estas cosas y dice, “loco si la gente viene acá para ver a otra gente porque esta todo oscuro?...no se entiende.
Sigamos con otro factor, “la temperatura”. Sea la estación del año que sea en el boliche siempre te re cagas de calor, podes estar en medio de un bunker de la segunda guerra mundial en el medio de la estepa sovietica que si es un boliche te vas a re cagar de calor. Y eso es bueno para chamuyar? NOOOOOOOOOOOOO! Para nada, es una mierda, nos chivamos todos enseguida, el pelo se te pone como si hubieses corrido una maratón de 10 kilómetros perseguido por los toros de San Fermín, ni hablar si mojas las axilas, ahí ya anda haciéndote la operación de cambio de sexo porque no la pones nunca mas. Definitivamente te ves peor siempre y por ende eso hace que la mina con la que intentaste hablar se quiera ir al “toilette” a vomitar porque le esta hablando un grembling todo baboso y húmedo y transpirado.
Ya se van dando cuenta de que el boliche para chamuyar es un bajón?, pero hay mas.
Si seguimos analizando el terreno, o el escenario si se quiere, “el ambiente” es totalmente nocivo, no me voy a meter en temas de salud, pero si totalmente nocivo para nuestro chamuyo, a que me refiero?. Primero, el humo del cigarrillo.
Okey, te gusta fumar?, sos adicto al tabaco?, okey, sábelo que a las 5 de la matina y con el humo que se condensa en el ambiente cerrado, fumes o no fumes tu voz ya no es tu voz, es la del COCO BASIIIIILEEEEEE!, es la voz del coco mientras le gritaba a Palermo que se meta bien de punta en el área chica. Empezamos a ponernos afónicos, si le sumamos que el humo te jode a la voz y la música hace que tengas que gritar para hablar, sabelo que pareces un loco de mierda hablando, pareces un forro gritando a 40 cm de la pobre flaca que a esa altura esta transformando el papelito de la consumación en una suerte de gillette salvadora para cortarse las venas y dejar de sufrir.
Y ahora si, la mas traicionera, jodida, puta y hermosa de todas las debilidades a la que nos expone este tipo de lugares, “el alcohol”.
Uno dice que tiene que entonarse un poco para desinhibirse, tiene que empinar el codo para ponerse mas avispado y picaron, pero que pasa?, esto es como un auto sin frenos, levantaste velocidad y lo único que te frena es el paredón de ladrillos de la chacarita.
No hay retorno, siempre existe el riesgo de pasarte y de ser “Èl” insoportable del lugar, porque el borrachito cargoso es un bajón, y si vas a un boliche te expones a eso, porque ir y no tomar es mas raro que encontrar un peluquero de palermo hollywood que no lo hagan cagar pa’ dentro.
Entonces me vienen estas cosas a la mente y yo no puedo dormir, porque al igual que tantos otros hombres nos volvemos victimas de estas costumbres sustentadas por nuestras propias necesidades, y vas como un pelotudo a un boliche a darte cuenta que tu chamuyo no prospera y no porque no tengas un buen chamuyo, sino porque estamos todos amontonados, apretados, a oscuras, escabiados, medio pelotudos por el ruido, las lucecitas locas que te marean, la música que mínimo te marca un 7.0 en la escala de richter y esos factores solo son buenos si estamos hablando de una orgía en la que ya tengas fija…como quien diría “la ponencia” (al leer esta palabra imagínense a alguien haciendo un leve movimiento de pelvis hacia delante y hacia atrás y las manitos como quien estuviera sosteniendo algo invisible a la altura de la pelvis) y no es ese el caso.
Pero seguís yendo, porque sos pelotudo y porque esa programación es tan fuerte que vas donde te dicen, porque si en la ciudad hubiese un solo boliche, sea de la música que fuese, vas a terminar ahí, y si las minusas van a bailar un remix de los mejores temas de los sultanes al medio de la isla Maciel, vas a ir porque vamos tras las minas a donde sea. Estamos programados siniestramente.
Cuantos de nosotros que decían…”eeee aguante el metal, aguante el punk rock” terminamos bailando en algún boliche careta al ritmo de algún hit de moda? Y eso es porque nos gusta esa música de mierda? NOOOOOO es solo porque tamos mas hot que burro en primavera y terminas haciendo cualquiera porque sabes que es eso o irte a escuchar a pablo milanes a uno de esos boliches de zurdos donde definitivamente no se coge.
Creo que nadie se salva de esa, porque el instinto garcheril del hombre y la programación social que tenemos incorporada nos vuelve el único tipo de animal que tropieza muchas veces con la misma piedra y porque por alguna extraña razón de la vida las mujeres pueden ir a un boliche a divertirse entre ellas, bailar y hablar de vaya a saber uno que pelotudez y nosotros definitivamente no.

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